Imagen creada con inteligencia artificial (AI) en 2026, inspirada en una ilustración conceptual original del autor. Creada con mi Editor Subpagado AI 😎
Capítulo 1 — Una idea que nació de una tontería
Precisamente esa idea es la que estuve analizando. Ciertamente el Libertador Simón Bolívar quería remover las barreras que tenían a los pueblos sudamericanos oprimidos. Pero pensando en la idea de ser socialista, sencillamente no creo que la idea de liberar al pueblo era para que nadie tuviera acceso a esos privilegios que tenían aquellos privilegiados del Imperio. Pienso que en su lugar sería para darle a todos las capacidades y oportunidades de obtener esos privilegios, los cuales serían de acceso para todos, desde los más necesarios hasta los más banales.
Por ende lo ideal sería generar un gobierno que le dé más oportunidad a las personas de obtener mejor calidad de vida, al igual que satisfacer los caprichos personales que le permitan la consecución de la felicidad sin afectar negativamente a otros.
Capítulo 2 — Igualdad de oportunidades vs. igualitarismo
Pero estamos acostumbrados en estos gobiernos populistas que la solución para darle más acceso a aquellos oprimidos es regalárselo, quitárselo al que lo tenía o a veces hasta una idea de igualdad que indica que nadie puede tener acceso a ciertas cosas porque otros no podrán llegar a ellas (ya me refiero a cosas más personales que nos identifican como individuos y nos hacen diferentes). Con todo esto se logra sólo más opresión, porque una cosa es la igualdad de OPORTUNIDADES y otra el igualitarismo que hace que todos tengan lo mismo sin importar tu valor, desempeño y trabajo individual. Allí se oprime al que hace por el que no hace.
Otra idea que tienen los gobiernos es la de volcar todo el sufrimiento de las personas oprimidas y volverlo en contra de aquellos privilegiados, generando así un resentimiento dañino, miedo y alejamiento por la otra parte. Esto no lleva a ninguna solución correcta, sólo permite destruir precisamente aquello que se quería obtener. Esto debido a que aquel pueblo que nunca manejó una situación prohibida no está preparado para afrontarla, de igual manera aquel que nació en esa situación fácilmente puede mantenerla y mejorarla.
Capítulo 3 — Transición, aprendizaje y el experimento social
Por lo que una cosa principal para el correcto funcionamiento de un Estado que pasa por un cambio de opresión a liberación, es la de aceptar la necesidad de todos para hacer funcionar el proceso como una transición. Pacífica y de progreso. Aquellos que conocen el sistema deben de ser orientados a hacerle más fácil el acceso y la adaptación a los discriminados por el sistema anterior. Sería un proceso complejo y más lento, claro. Pero sería un proceso eficiente, estable y exitoso. Y generaría una cultura de cooperación y no de odio y discriminación que no le hace bien a ningún lado.
Los procesos contrarios sólo hacen que aquellos que discriminan tengan más razones para temer a sus compatriotas y aquellos oprimidos con su resentimiento les dan más razón para ser temidos, además de formarse con la idea de no valorar lo que ahora tienen o pueden obtener, porque es visto como parte de una sociedad a la que odian y que es culpable de sus miserias.
Con esto no quería decir que unos eran mejor que otros ni hablaba de que algunas personas merecían o no estar en un lugar. Pero sí hay que tomar en cuenta algo muy importante: cuando no estás acostumbrado a un estilo de vida te es más difícil mantenerlo, el proceso para llegar al éxito requiere de cambios fundamentales principalmente en el interior de nosotros mismos que nos dan la madurez para valorar lo que logramos.
Obviamente no todas las personas que están en una situación privilegiada son trabajadoras u honestas o bien educadas, pero sí la mayoría porque trabajaron para llegar a eso o nacieron en un estilo de vida que aprendieron a manejar. De igual manera es mentira pensar que entre las clases bajas la mayoría son delincuentes; realmente son una minoría y la mayoría lucha por salir de allí a veces en posiciones muy injustas y con casi nulas oportunidades. Pero no todos están preparados para afrontar un cambio radical de vida y para eso tiene que haber un proceso de aprendizaje personal e integración.
Capítulo 4 — Mandela, Bolívar y los símbolos que traicionamos
Una persona es muy reconocida por aplicar precisamente esto de lo que hablo acerca de incluir a todos y la importancia de generar un ambiente de inclusión. Este fue Nelson Mandela. Muchos lo reconocen y alaban sus pensamientos pero son pocos los que ponen en práctica su ideología.
Cuando me refiero a Simón Bolívar y Mandela no lo hago desde una revisión histórica literal —porque sus vidas, contextos y contradicciones son muchísimo más complejos— sino desde lo que la gente toma del mensaje que representan sus nombres.
Mi idea es representar que las ideas que usamos de esos personajes no se reflejan en las acciones que elegimos apoyar en políticas actuales.
En el caso de Bolívar, la idea no era liberar cadenas para luego hacernos súbditos de un régimen que parece más una religión donde un dios supremo gobierna al pueblo sin decisión, sino crear un sistema multicultural y rico donde todos aprovechen su potencial con libertades individuales y los recursos que tiene nuestro país y pueblo.
Esto de discriminación aplica para todos los sectores y si es peligroso y dañino cuando unas minorías lo hacen, más peligroso es cuando la mayoría quiere eliminar algo, porque los primeros tratan de controlar generalmente porque necesitan a los segundos y no tienen el poder para eliminarlos; en cambio los segundos tienen el poder para arrasar con sus compatriotas. No se justifica ningún lado. Pero si no se piensa bien en la solución a los problemas podemos generar un monstruo peor.
Capítulo 5 — Crecer juntos, no destruir el sistema
La idea no es acabar con la desigualdad destruyendo todo lo que existe, sino trabajar en conjunto para generar oportunidades reales. Es cierto que quienes han estado en el poder muchas veces han creado sistemas para mantenerse allí, pero el resultado no debe ser eliminar el sistema de generación de riquezas, sino reformarlo para que funcione para todos.
El camino correcto es impulsar un sentido común de crecimiento hacia arriba, donde cada persona pueda alcanzar un mínimo de calidad y dignidad, evitando que se pisoteen derechos o se aíslen las riquezas. La riqueza debe estar en la gente, no concentrada en el gobierno ni en entes menores. No es sencillo, pero es la manera de hacerlo.
Y hay que recordar algo, hablando de Simón Bolívar y parafraseando al gran comunicador Renny Ottolina:
“No tenemos que estar buscando mesías afuera; tenemos suficiente capacidad para establecer nuestro propio rumbo, a nuestra manera y con nuestros recursos.”
Esto solo se logra si todos apuntamos al mismo sitio y queremos que nuestro prójimo sea exitoso. Mientras más empresas venezolanas sean exitosas, más gerentes, ingenieros, técnicos y profesionales bien pagados habrá, generando riquezas, propiedades e inversión. Y mientras más educados estemos todos, también viviremos en un ambiente de mayor calidad y podremos disfrutar mejor de lo que construimos juntos.
🌅 Reflexión final
Todos somos necesarios y a pesar de que las circunstancias nos hicieron estar de lados distintos de la vida, somos habitantes del mismo entorno y así no queramos aceptarlo nos necesitamos unos a otros. Unos están más preparados para manejar el sistema y sin los otros no podría generarse un crecimiento del mismo.
Tenemos que aprender a convivir y apreciarnos. Hay más personas realmente dispuestas a cooperar pero con este tipo de política sólo se incentiva a separarnos más.
Somos muchos, pero juntos somos el motor para nuestro propio desarrollo como sociedad. Aceptemos, apreciemos, y valoremos a todos para generar progreso. Inclusión es mayor apertura, no mayor discriminación.
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